Sisters Joanne and Mary David, Paz and Sister Lynne gathered for conversation around the table.

Discerniendo el futuro, una nueva vida

Paz Vital, OSB Pequeñas notas de un viaje a la pradera Leave a Comment


Nota: Después de la experiencia de Sojourner Benedictina, una mujer puede elegir regresar a su anterior forma de vida, llevando consigo todo lo nuevo que ha aprendido, o ella puede optar por iniciar un proceso de discernimiento con nuestra comunidad para ver si ha sido llamada a la vida en comunidad. Paz ha expresado el deseo de iniciar este proceso de discernimiento con las hermanas. Ella ha decidido compartir sus pensamientos acerca de esta transición en este blog. Es importante para una mujer en discernimiento tener la libertad para escuchar el llamado de Dios en su vida. Los invitamos a apoyar a Paz, orando por ella y por nuestra comunidad mientras discernimos, además de abstenerse de presionar la con preguntas.


Sisters Joanne and Mary David, Paz and Sister Lynne gathered for conversation around the table.Todo empezó cuando envié un correo electrónico a la hermana Lynne, pidiendo ser considerada para el programa Sojourner Benedictina en diciembre de 2014. Lo hice después de muchos meses de discernir, si realmente quiero cambiar la ruta de mi vida de una manera tan radical o no. No quiero cometer errores o cambiar de opinión en el último momento, quiero estar segura. Durante este tiempo discerniendo, le pedí consejo a Bill Kerley mi director espiritual. Y los dos estuvimos de acuerdo en que tenía que intentarlo. Esta idea no se me ocurrió de repente un día, lo cual significa que todo empezó realmente mucho antes. Toda mi vida me sentí atraída por la vida espiritual, pero nunca tuve el coraje de intentarlo. Yo sabía que después de seis meses viviendo en el monasterio sabría a ciencia cierta si esta forma de vida es para mí o no. Pero primero tenía que estar allí, para probarlo, para conocer la comunidad y dejar que Dios hable a mi corazón.

Un fin de semana en abril del 2005 visité el monasterio para el retiro Explorando una Comunidad Benedictina. Me enamoré de la gente y el lugar. No podía creer que todo esto fuera real. Más tarde, recibí una invitación para un retiro de dos semanas. Tratando de mantener un punto de vista escéptico, pensé que después de dos semanas en el monasterio podía ver mejor y saber si todo esto no era más que una ilusión. Y no lo era, con mi siguiente visita en julio me enamore aún más del lugar, la oración y el ritmo de vida en el monasterio.

Cuando hablé con mi director espiritual acerca de venir al monasterio, Él pensó que seis meses es un gran compromiso, y estaba orgulloso de mi decisión. Y yo pensaba que seis meses no es la gran cosa, porque en mi interior yo sabía que durante estos seis meses realizaría el real espiritual discernimiento que me trajo aquí en primer lugar. Al principio esta idea me asustó mucho. ¿Cómo podría yo atreverme a pensar así? Esto es algo grande. ¡Debo estar loca! ¿Soy lo suficientemente valiente o loca como para cambiar mi vida actual, de científica a religiosa?

Creo que soy valiente. La parte difícil ya está sucediendo, me estoy alejando de mi familia y amigos. Estoy experimentando una forma diferente de interactuar con ellos. Llevo cinco meses viviendo en el monasterio y durante este tiempo no añoro mi vida pasada, por decirlo así. Pero echo de menos mucho, hablar con mi hermano Gerardo. Todos los días entre semana, hablábamos por teléfono por alrededor de una hora. Me llamó (y me sigue llamando) todos los días durante los seis años que viví en Houston, y esto me anclo a la vida. Ahora, en el monasterio no puedo tomar sus llamadas la mayoría de las veces, y eso me parte el corazón.

Sin embargo, yo no me veo en el futuro viviendo fuera del monasterio. En Navidad cuando visite a mi familia en Los Ángeles, yo sabía que esto será mi prueba de fuego, ¿podría realmente vivir la mayor parte de mi vida lejos de mi familia? Se me hizo muy triste pensar que no voy a ver a mi sobrina y sobrinos crecen. Cuando salí de México mi sobrina Fátima y yo éramos muy unidas y siento que algo se rompió y que ya no es lo mismo ahora. Me temo que lo mismo pasará ahora con la relación que tengo con Alejandra y Gerardo Jr. mi sobrina y sobrino más pequeños.

Entonces me cuestiono si es posible tener más de una familia. ¿Podré ser capaz de lidiar con el corazón dividido en dos? Ciertamente que es posible, ya que muchos sacerdotes y monjas en todo el mundo lo han podido hacer y lo siguen haciendo. Creo que Dios me puso en esta situación tan complicada, y estoy orando para tener el valor de seguir mi vocación. Además creo que estoy haciendo mi parte, así que voy a pedir: “Dios ahora te toca a ti hacer la tuya.” Por esta razón, estoy pensando en ampliar mi estancia en el monasterio. Y pido a todos ustedes por sus oraciones, y agradezco a las hermanas por aceptar ayudarme en este tiempo de discernimiento.

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Leer más de Paz en su serie del blog, Pequeñas notas de un viaje a la pradera.

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